Decía Jorge Luis Borges: “es
inútil que golpees la puerta, estamos todos adentro, de aquí no se va nadie”. La muerte por suicidio se debe a la negación de
seguir adelante generalmente en personas con una fuerte depresión debido a un
desequilibrio emocional por la no aceptación de las condiciones que nos tocan
para vivir y el rechazo a seguir aguantado el dolor, ya sea físico o moral,
algunos creen que su inmolación dará un ejemplo, es decir, prefieren quitarse
la vida antes de sujetarse a unas reglas que van en contra de sus convicciones
y otros más dan su vida para salvar a otras.
La intención de este escrito querido lector no es el de juzgar si está
bien o mal, es un simple ejercicio siempre de manera hipotética suponiendo que
existiera algo mas después de la muerte ya que suponiendo que el buen Dios no
hay acción reproblable, si podemos suponer que hay acciones que nos alejan o
nos acercan a él, ya que serian
contrarias a la armonía universal, y a las leyes cósmicas que se encargarían de
volvernos al camino correctos. Cuenta el
evangelista Marcos que en respuesta a la pregunta que le hacen sus apóstoles a Jesús
sobre cuál es el primero de los mandamientos, el responde: «El primero es:
“Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas
tus fuerzas”. El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe
otro mandamiento mayor que éstos... Y de
esta sencilla ley podemos deducir que el suicidio sería un acto reprobable para
las leyes cósmicas, pero que de ninguna manera se le va a recriminar a nadie,
no hay que olvidar que el libre albedrio también fue otorgado por el Padre, por
lo tanto el único que sufre las consecuencias de su acto es el mismo
suicida. La vida es la escuela donde
venimos a aprender, un lugar maravillosos donde experimentaremos lo fascinante
que es el mundo material, si buscamos siempre la verdad y aceptamos las
circunstancias, nos daremos cuenta al final que nos sirvieron para abrir
nuestra conciencia. Si nos toco una
vida difícil es porque tenemos mucho que aprender, hay que considerarla como un
estimulo para aprender a despegarse de la materia de nuestra soberbia. Cuando veamos las cosas más claras
comprenderemos que hemos desaprovechado la mitad de nuestras oportunidades
porque estábamos encadenados al miedo, pero al fin comprenderemos que la vida
es muy difícil, hasta que comprendemos que es fácil. Mi consejo querido lector es que acepte sus
pruebas tratando de aprender lo que llevan de enseñanza, abrase a su luz
interna y encontrara armonía y tal vez sea feliz. Este es un mundo maravilloso, vamos a
quedarnos aquí hasta que sea el momento…

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