No importa hace cuánto tiempo,
aun el recuerdo motoriza mi emoción.
Esperando a los magos los minutos entraban también por la ventana de uno
en uno para coronar mi inocencia, nunca una pequeña cosa fue tanto. En la obscuridad estos seres dejaban
abandonada una bolsa que se transformaba en oro en mis manos, todo lo que sé es
que valió la pena y le guardo como un tesoro en el big bang de mis
recuerdos. A veces me imagino jugando
de nuevo con mis amigos en las calles arenosas seguidos por las miradas de los
adultos que comprendían que la vida era ese instante, ya que hay momentos en
los que todo depende de casi nada…

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