Hoy por la mañana mientras viajaba a bordo del autobús me entretenía
como siempre lo hago a observar a las personas que viajan en el mismo y con
cierta curiosidad miraba a una mujer que leía el periódico exactamente en la sección
de los horóscopos, termino de hacerlo y guardo el periódico. El mexicano
promedio lee apenas un par de libros al año, y las poquísimas páginas que lee
se refieren a nota roja, chismes de la farándula y horóscopos. Basura y superchería, y no más, si se dedicaran
a la buena lectura la milésima parte de su vida caerían en la cuenta de que un
pueblo que lee asume su cultura y se enriquece con el conocimiento de la
Humanidad. Le preguntaron al presidente
del país: ¿Los 3 libros que marcaron su
vida? Y el aspirante presidencial en esa
época no pudo nombrar ninguno, y yo que he leído bastante no he encontrado uno
que haya marcado mi vida. Yo digo que
el aspirante presidencial debió cuestionar también al preguntón de semejante
ociosidad. Pero en fin, libros hay que
divierten, otros más que deleitan o que conmueven, algunos nos hacen pensar. Ayer me enteraba de la muerte del escritor José
Emilio Pacheco José Emilio Pacheco quien según la versión de su esposa se
durmió, “plácido, tranquilo”, y ya no despertó, me puse a pensar entonces; es una muerte
privilegiada. José Emilio fue ganador
del Premio Cervantes y escribió más o menos 30 obras, la más famosa de ellas “Las
batallas en el desierto” que narra la
historia de Carlos, un niño de ocho años que vive en la colonia Roma y se hace amigo de
Jim, un niño nacido en los Estados Unidos. Un día, Jim invita a Carlos a comer a su casa
y ahí Carlos conoce a Mariana, la madre de Jim, una guapa mujer de veintiocho
años de quien se enamora perdidamente. Situación
que le complica la vida ya que Mariana le deja claro de que nunca podrá haber
nada entre los dos. Un tiempo después a Carlos
le llega el rumor de que Mariana se suicidó tras una discusión con su amante y el
padre biológico se ha llevado Jim a San Francisco. La trama concluye en que Carlos nunca logra
saber si Mariana se suicidó o si sigue con vida; termina sin saber nada acerca
de Jim. Tiempo después, todos los
edificios en los que vivían los personajes de la historia son demolidos y
Carlos no tiene otra opción más que recordar con nostalgia, no sólo a Mariana y
a sus compañeros de clase de su época de niño, sino a la propia Ciudad de
México en que sucedió la historia. Los
genios nunca mueren me enseño mi maestro, por lo que hoy me hace mucha ilusión
pensar que si voy a una librería voy a encontrar un libro suyo, y la misma
experiencia tendrán mis hijos. Creo que
moriré siendo un fiel amante de las palabras apegado a mi escritorio, me
fascinan los bolígrafos y estar rodeado de libros…

No hay comentarios:
Publicar un comentario