Los locos por lo general habitan
dentro de sí mismos, los cuerdos en cambio siempre están fuera de sí, son
áridos e inhabitables ya que la cordura requiere experiencia, valor y
sensatez. Sabemos que los excesos son
malos y en la cordura pueden ser letales.
Los seres humanos no estamos hechos para ser perfectos, tener razón no
siempre es estar en lo correcto.
Contemplemos el agua y dediquemos un segundo, observaremos que al tratar
de tocarla parecerá que está viva y que se escapa al intentar atraparla. Cuanto más grandes son los conocimientos de
un ser humano mayor es su inclinación hacia el silencio, el mundo no debe ser
tomado tan en serio, a veces es sano equivocarse para podernos reír de nosotros
mismos y dejar de ser parte de las masas que son la única criatura que esta
desprovista de personalidad ya que se mueven según el engaño de las modas y de
la pequeña pantalla, recordemos que nada es lo que parece…

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