ORIGENES

Recuerdo que nada me fascinaba más que conocer el origen de las palabras y cuando en preparatoria conocí la clase de etimologías grecolatinas se abrió un mundo de posibilidades para mí, pues llego el conocimiento como cascada.   Lapsus linguae es primo hermano de lapsus calami, ya que uno es el error al hablar y el otro al escribir ya que existen palabras que surgen sin genealogía ni griega ni latina, o náhuatl y yo me preguntaba: ¿de donde aparecen? , seguramente usted estimado y amable lector ha escuchado el “muertos de miedo” o el clásico “burócrata”, después de la segunda guerra mundial, las dependencias gubernamentales recibían a nuestros veteranos de guerra, principalmente aviadores y les daban un empleo con el que cobraban sin trabajar.   Algunas palabras tienen padres muy conocidos, “cantinflear” es el modo de hablar mucho sin decir nada, los nombres de los panes son evocaciones de la metáfora culinaria así nos referimos a las “corbatas”, “orejas”, “conchas” y “cubiletes”  ¿de dónde habrá venido el nombre de las “hojaldras”, las “semitas” y los “cocoles”? ¿y el “ojo de pancha”?  en el caso de los “borrachitos” no hay problema porque están empapados de ron.     Desde niño he escuchado que “gato” es una especie de sirviente y “popof” se destinaba a la que el compositor de mambo Pérez Prado llamo la “gente bonita”.    Los nombres de los platillos son también un terreno propicio para los nombres así surgieron lo “huevos divorciados”, “ahogados”, “al albañil” o “a la mexicana”, no están mal los “chiles en nogada”, el “pan de muerto” y los “nopales navegantes”.   La palabra “ramera” surgió del ramo que se colocaba en las puertas como el indicio de las tabernas y los burdeles para anunciar su giro, en la novela El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago podemos leer: “Este barrio es castizo, alto de nombre y situación, bajo de costumbres, alternan los ramos de laurel en las puertas de las tabernas con busconas en los portales”.   Los “gorrones” como dice Chava Flores, acaban con botellas y platones haciendo referencia a la gente desconocida que llega sin justificar su invitación a una celebración.  “Mordida” es también una metáfora y también el término “coyotes”, pero me parecen más interesantes las palabras “cuatrapeado”, “logrero” y “rascuache”.    En nuestra forma cotidiana de hablar solemos usar un lenguaje llano, carente de sofisticaciones y no necesariamente ceñido a la gramática castellana, pero esto no es indicio de deficiencias culturales; al contrario, es un conjunto de herramientas que nos proporciona el idioma para lograr una comunicación rápida y directa con nuestros semejantes.



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