BOBBY FISCHER

Bobby Fischer tenía seis años cuando su familia se mudo a un departamento en Brooklyn, su hermana le llevaba juegos a la casa para que se divirtiera mientras su madre estaba trabajando, entre ellos el ajedrez, aunque ella era 5 años mayor al poco tiempo ya no pudo ganarle, para el resultaba mas interesante jugar contra si mismo. Jugaba a ambos lados del tablero con igual fuerza y procurando ser justo, pero siempre ganaba. Bobby se convirtió en gran maestro a los 15 años, es decir, la mayor categoría a la que puede aspirar un ajedrecista. Su coeficiente intelectual era de 184, mayor que el de Albert Einstein, fue ganando todo lo que se podía ganar en el mundo cuando la Unión Soviética era una maquinaria de aplastar en el mundo del ajedrez. En 1972 se atrevió a retar públicamente a Boris Spassky el gran maestro soviético y todo el mundo lo vio como una especie de juego del siglo ya que se estaban enfrentando los dos grandes bloques mundiales y el encuentro ocurrió en Reikiavik, Islandia. En este torneo Bobby pierde las dos primeras partidas, sin embargo a partir de la tercera, nada se interpuso en su camino hasta que le dio a Spassky la peor paliza de su vida. Sin embargo inexplicablemente Bobby se niega a defender su título en 1975 frente al aspirante Anatoli Kárpov, algo jamás visto en la historia del ajedrez, convirtiendo a Kárpov en el primer campeon del mundo que no tiene que mover una sola ficha para serlo, en ese momento Bobby desaparece de la faz de la tierra, no es secuestrado, no es abducido, simplemente desaparece durante 20 años, reapareciendo en la década de los 90, para jugar una serie de partidos no oficiales hasta que le dan una orden ejecutiva del gobierno prohibiéndole la entrada a Yugoslavia y la respuesta de Bobby es escupir sobre ese papel, desacato que le lleva a cumplir una condena de 10 años en Estados Unidos en el momento que pise tierra norteamericana, pero Bobby jamás regresa a su país de origen hasta que el 5 de julio del 2010 las autoridades islandesas exhuman su cuerpo para determinar si es el padre de una niña filipina de nueve años, en un cementerio cercano a la localidad de Selfoss, al sur de Islandia, en presencia de un médico, un párroco y diversos oficiales… Se cuenta que a partir de ese encuentro histórico en 1972, todo el mundo fue un poquito experto en ajedrez, en la lucha del bien contra el mal, del blanco contra el negro, la dinámica de que cada acto que hacemos tiene consecuencias que no podemos prever y dependen de cómo reaccionan los demás ante nuestros actos. Con independencia de cómo pueda medirse la potencia de un ajedrecista, Fischer fue, sin duda, un jugador excepcional. Su estilo no es fácil de definir, pero, según sus propios rivales, se basaba en una combinación de energía y ambición de victoria, precisión táctica, preparación teórica, firmeza estratégica y confianza en sí mismo.





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