EL SINDROME DEL GRINCH


El Grinch fue creado por Theodor Geisel en 1957 y es representado por un personaje verde, peludo, cascarrabias y con un corazón duro que detesta Nochebuena con igual intensidad el viejo Ebenezer Scrooge, imaginado en 1843 por Charles Dickens en Cuento de Navidad.  Pero en la actualidad a aparecido un síndrome que ha desarrollado efectos parecidos a los de estos amargados personajes inspirados.   Existen personas que han desarrollado una rabia irracional contra las personas que compran miles de adornos y regalos en esta temporada y que con el menor pretexto exclaman “¡Feliz Navidad!”, mientras exhiben sonrisas dignas de anuncio de pasta de dientes.    En 2010, investigadores del Centro Medico del Suroeste de la Universidad de Texas concluyeron que este síndrome produce taquicardia y propusieron que, a partir de su trabajo, esta enfermedad fuera conocida como síndrome Grinch, aunque esta afectación es totalmente curable  a corto plazo, ya que el ejercicio incrementa el tamaño del corazón y el volumen de sangre.   En el Cuento de Navidad fue necesaria la visita de tres fantasmas y el terror a la muerte en soledad para que Ebenezer Scrooge rectificara su conducta y como forma paralela en 2002 se llevaron a cabo dos estudios por la psicóloga Eva Jonás y sus colegas de las universidades de Múnich, Alberta, Arizona y Colorado en los que demostraron que, tener en mente que algún día moriremos, aumenta nuestras actitudes y conductas en beneficio de nuestros semejantes.   Aceptémoslo hipotético lector, al principio eso de tener que comprar algunos regalos y tener que comer mucho puede ser incomodo pero la navidad tiene ese lado hasta que te das cuenta que encuentras más amor en la gente que está a tu lado que siempre se manifiesta aunque sea solo en un simple abrazo.  Al mirar las luces llega a nosotros el recuerdo de la infancia de las cenas familiares, en los que solíamos compartir, disfrutar y celebrar.   Realmente yo dudo mucho que Jesús haya nacido en esta fecha específica, pero eso lo dejo para los Grinch que no celebran nada, creo que si existe Dios estará de acuerdo en que demostremos amor a los demás.    Queridos lectores disfruten, coman, abracen a muchos, da los mismo si reciben o no un regalo material, que al final es lo menos importante de esta fecha y de cualquier otra, que lo que se quede sean las pequeñas grandes cosas…   
 
 

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