Hoy he estado a punto de dejar de escribir y estaba pensando
citar una estrofa de Silvio Rodríguez, el autor cubano que, ideologías aparte,
escribe y canta con sensibilidad exquisita, si no recuerdo mal, decía algo así:
“He escrito tanta inútil cosa sin descubrirme, sin dar conmigo…” A lo largo de varios años he ido adquiriendo
oficio en esto de escribir, se juntar las letras para formar palabras,
construyo frases aceptablemente hilvanadas y expreso (al menos eso creo) mis
ideas y sentimientos de manera que me doy a entender. No aspiro a que se me considere una gran
escritor ya que es una aspiración que desde luego me viene grande, lo que pasa es
que no tengo remedio y siempre caigo en la misma vanidosa pretensión de que
usted amable lector distinga cuando escribo en serio y cuando echo mano de la
broma o la ironía. El fallo es mío y no
de usted que es siempre sagaz y despierto, me doy cuenta cada vez que me
proporciona uno de sus amables comentarios de que le he transmitido emoción, ilusión,
alegría, humor y cariño. Mis escritos
son parte de las íntimas reflexiones que en silencio practico como una especie
de deporte y que aparte de distraerme me ha hecho ganar una gran cantidad de
amigos a quienes les apetece leer mis reflexiones, mis quejas y mis
enfados. El día de hoy quiero darle las
gracias por dejarme entrar en sus momentos de profunda introspección, de miradas al pasado, de encuentros con el
presente y de sueños para el futuro en aquellas tardes en donde paladea un buen
whisky o una taza de café…

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