Un portugués, psiquiatra, periodista, participante en la
liberación de Angola y candidato al Premio Nobel llamado Melo Antúnez, escribió
alguna vez: “El azar es la firma de Dios
cuando quiere permanecer anónimo”. Sin
embargo el profesor Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, afirma
que la mayoría de la gente, nunca esta conscientes de las causas que originan
su fortuna. Después de 10 años
estudiando la suerte describe en un artículo publicado por BBC News, que
simplemente unas personas están en el lugar correcto en el momento preciso y
otras sólo viven una larga cadena de fracasos como resultado de sus
pensamientos. Despues de reunir a un
amplio grupo de personas que se autodenominaban "afortunados" o
"desafortunados" a través de una convocatoria masiva en diferentes
medios impresos, recibieron un periódico donde debían contar el número de
fotografías que había. Wiseman colocó en
cada periódico un anuncio de media plana que decía: "Menciona al
investigador que viste esto y recibe 250 libras". La mayoría de los
desafortunados no vio el anuncio mientras que los que se consideraban con suerte,
sí. Los profesores descubrio que las
personas sin suerte tienden a ser más ansiosos, condición que no les permite
percibir cosas y situaciones inesperadas. Van a fiestas con la misión de
encontrar al amor de su vida y así se pierden la oportunidad de hacer buenos
amigos. En cambio, la gente afortunada es mucho más relajada y abierta por lo
que ve "lo que está ahí, lo que hay" en lugar "de lo que
buscan." Por lo tanto la gente con
suerte tiene la habilidad de percatarse de cuándo existe una oportunidad, toma
decisiones a partir de su intuición, crea profecías satisfactorias a través de
la generación de expectativas positivas y adopta una actitud flexible y
resistente. Esto quiere decir que usted
puede convertirse hipotético lector en un hombre con suerte al poner en
práctica la teoría de Wiseman si se dedica a escuchar sus instintos más primarios
que casi siempre suelen estar en lo correcto, estar abierto a nuevas
experiencias, romper con la rutina, tomarse el tiempo para recordar los
momentos en los que le ha ido bien y visualizarse a sí mismo teniendo suerte
antes de una llamada telefónica, una junta importante o donde queremos que nos
vaya bien.

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